Aquellas libretas de los años 90

Hoy me ha dado por rememorar los años 90 a través de cuadernos abandonados en el rincón más marginal del trastero del desván, es decir, el submundo de la esfera más baja de las puñeteras mierdas de la LOGSE que guardo para nada. He hallado, cual Indiana Jones en zapatillas de cuadros, unos apuntes de literatura e historia en los que apenas hay apuntes de literatura e historia (oh, asombro). Lo que aparece entre las pajizas cuartillas (lo de “pajizas” lo he utilizado a posta) son pensamientos y reflexiones muy inquietantes si tenemos en cuenta que provienen de un imberbe zagal con apenas 16 años de edad.

Para muestra, un botón:

  • Cuando un médico va a operar dice que “practica una operación”. ¿Va a ser un ensayo o una operación definitiva?
  • El felpudo de la puerta de mi casa pone “bienvenido”. Mentira. Si fueses bienvenido la puerta estaría abierta.
  • Cuando te manden embarcar en el aeropuerto no busques el barco, lo hacen para despistar.
  • Me parece mal que regalen flores a los enfermos, todavía no están muertos.
  • En los anuncios de coches en los que el vehículo va a toda leche aparece un rótulo que te pone “rodado por un especialista en circuito cerrado”. Es para avisar a esa gente que no sale de casa por miedo que estén rodando anuncios de este tipo.
  • Los perros que usa la policía se denominan “perros policía”, pero no se dedican a capturar perros delincuentes.
  • Subes al coche. Coges el volante que no vuela. Abres la guantera donde no hay guantes. El salpicadero nunca se salpica. Sales del coche. Se cayó un tapa-cubo que no tapaba un cubo, tapaba la rueda.
  • Ceniceros que ponen “aquí fuma Pepe”. ¿Tan pequeñito es?

Ya veis, a esto me dedicaba yo en los años 90 mientras otros vivían su primera experiencia sexual, “Sorpresa, sorpresa” lo petaba y Gabino de Lorenzo colocaba farolas de siete brazos. Todos tenemos un pasado y yo, extrañamente, me siento orgulloso del mío.

Para “normales” ya estaban los demás.

Momentazo musical